Lanteira, ciudad de plata del Marquesado




Es habitual que los vecinos salgan a la puerta a tomar el fresco.

María Núñez y Elisa Gámez junto a otra de sus vecinas en la puerta de casa.


la granada del siglo XXI
Lanteira, ciudad de plata del Marquesado

La localidad granadina se prepara en estos días para celebrar el Domingo de Ramos la representación de la Pasión en la que participarán la mayoría de los vecinos del pueblo
Rebeca Alcántara | Actualizado 12.04.2011 - 05:01


La Ciudad de la Plata, así se conoce el pequeño municipio de Lanteira, situado a poco menos de 80 kilómetros de la capital y en el que apenas 500 habitantes disfrutan de un lugar que brilla por sí solo. Su pasado minero que guardaba importantes cantidades de mineral argentífero es la razón de este sobrenombre que ofrece además pistas de la belleza sosegada de este pueblecito.

Los vecinos de esta localidad situada en Marquesado del Zenete disfrutan de la cercanía y la tranquilidad. Por las callejuelas estrechas, de casas con paredes encaladas y puertas abiertas, el viajero se encuentra con reuniones de vecinos casi en cada cruce, hombres y mujeres que sacan sus sillas al tranco para disfrutar de un silencio, casi olvidado en las grandes ciudades, y para charlar con amigos, vecinos y casi familia, con aquellos que viven pared con pared y con los que han compartido casi todo lo importante que les ha ido ocurriendo a lo largo de su vida.

Entre ellas se encuentra María Núñez y Elisa Gámez ambas se deshacen en elogios hacia su tierra " aquí vivimos muy bien, hay muchos lugares de los que disfrutar y nuestra plaza es la más grande de los pueblos de la zona", explican ambas sentadas a la puerta de casa mientras esperan a la tercera amiga, que comparte con ellas un soleado mediodía, mientras la comida acaba de cocinarse en el fuego y una cortina se sitúa como puerta de entrada a sus viviendas. Simpatía y hospitalidad se presentan también como rasgos evidentes entre los lanteiranos que no dudan en hablar de sus costumbres o invitar a todo el que por allí pasa a descubrir y a disfrutar de todo aquello que ellos tienen la suerte de conocer desde siempre.

Pero el encanto no se queda en las calles, el horizonte ofrece unas vistas espectaculares del Parque Natural de Sierra Nevada y en este sentido los amantes de la naturaleza pueden aprovechar su estancia en Lanteira para realizar rutas de senderismo. Atractivos de sobra tiene este pequeño pueblo, en el que además siguen presentes restos de los vestigios musulmanes, como las dos torres que apuntan de la importancia que tuvo este punto del marquesado en su momento y unos baños árabes, que están situados fuera del núcleo urbano.

Curioso resulta además en estos días que son muchos los hombres del pueblo que han dejado la barba crecer, y no es que se haya puesto de moda en la zona ni que las cuchillas de afeitar hayan desaparecido de alguno de los pequeños comercios del municipio, sino que los vecinos han retomado una antigua tradición que llevaba diecisiete años sin salir a las calles de la localidad. Los lanteiranos se subirán el Domingo de Ramos a un escenario que se está montando en la plaza del pueblo, frente al ayuntamiento, sobre el que representarán la Pasión de Cristo. En esa misma plaza varios de ellos explican en que consistirá el acto, muchos de estos jóvenes apenas recuerdan la última vez que vieron esta representación y ahora formarán parte del gran número de vecinos que se convertirán en actores por un día, casi un 20% de los habitantes de Lanteira participarán en este acto con el que se recaudarán fondos para arreglar la torre de la iglesia. Cristopher Ruiz, Juan Antonio Heredia, Eugenio Cortés, Alberto Hernández, Luis Gómez y Miguel Fernández cuentan ilusionados que todo el pueblo se prepara ya para la función que se convertirá así en un atractivo añadido para cualquier viajero al que le guste introducirse en las costumbres de aquel lugar que decide visitar.

Fiestas y tradiciones aparte, en lo que a motor económico se refiere, Lanteira vive de la agricultura y la ganadería, algún pequeño comercio y el incipiente turismo, de hecho existen en la localidad tanto alojamientos como restaurantes en los que se puede descansar y degustar los platos típicos de la zona. La instalación de placas solares se ha convertido también en los últimos años en una importante fuente de empleo, aunque lo cierto es que la mayoría de los jóvenes optan por buscar su futuro laboral en otros puntos geográficos en los que resulta más fácil encontrar un trabajo. Algunos salen de allí para su formación superior y ya se quedan fuera, pero aprovechan vacaciones para volver y disfrutar por ejemplo de los encierros de las fiestas del verano, muy habituales en los pueblos del marquesado.

Un pequeño rincón blanco y tranquilo, que merece la pena conocer y en el que es muy aconsejable adentrarse.

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